Pasamos una noche para hacer La Sagra al día siguiente y se nos hizo corta la estancia. La ubicación es magnífica, con unos jardines encantadores donde se escucha el canto de los pájaros. Es ideal para una escapada de desconexión y naturaleza. La casa es preciosa y se ha restaurado con mucho gusto, conservando elementos originales como los suelos hidráulicos. Las habitaciones son muy cómodas y están muy bien equipadas. Trato excelente por parte de Aurora, la encargada. ¡Para repetir!
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