Hemos pasado unos días fantásticos en este alojamiento. Comunicación genial con las anfitrionas que son supermajas.
El sitio tiene mucho encanto, unos jardines con una fuente preciosa, y el alojamiento, que es una especie de antiguo palacete está recién restaurado, y por lo tanto está todo a estrenar. Cuando entras te invade una sensación de paz como si estuvieras en un monasterio. La cama es una pasada, y como estás super relajado y con la temperatura perfecta del suelo radiante te invita a no salir. ¡Repetiremos!